El marisco valenciano es un manjar. Vale, no es abundante ni variado y, además, es caro… pero delicioso. No necesitan presentación las gambas de Denia o los langostinos de Benicarló, pero también quiero reivindicar algo que venden en el apartado “para hacer caldo”: las galeras. A la plancha resultan muy entretenidas y sabrosas, como me demostró mi amiga Pili Cabrera, que las borda.
Hoy os presento un plato que degusté por primera vez en un restaurante de Cullera al que me llevaron mis padres. Ambos amantes de la buena mesa y grandes cocineros. A ellos quiero agradecerles mi relación con la comida, que me reporta dividendos infinitos: lo disfruto no sólo al imaginarlo, al comprarlo, al guisarlo y al comerlo, también lo almaceno en mi archivo olfativo-gustativo, para cuando me apetezca rememorarlo… y, ahora, además, lo comparto… 😉
No pregunté en cocina, así que, como copia intuitiva que es, tomaos mis instrucciones como simples sugerencias y, cualquier cosa que descubráis, ¡contádmela!

Mi receta es simple:
- Cortar la cebolla en tiras, así, sin poner mucho cuidado.
- Sofreír hasta que esté entre transparente y dorada.
- Echar los “rochos”*, sal y una hoja de laurel. Opcionalmente, también alguna bolita de pimienta.
- Añadir un vasito de vino blanco.
- Cubrir sin cerrar y dejar cocer, a fuego lento, unos minutos… entre cinco y diez, dependiendo del tamaño.
Ya casi está, solo hay que dejarlo reposar un poco… para no quemarnos los dedos.
Trucos avoa
Cuando te comas las cabezas, pon mucho cuidado para no mancharte pero, sobre todo, para que no se pierda ni una gota. El jugo que va cayendo en tu plato, mezclado con la cebolla, es el colofón final de esta receta… con pan, para rebañar.
Importante, no te olvides de poner, al menos, dos servilletas. Una tacita de agua templada con una rodaja de limón también queda muy apañada (una por comensal, claro) y es muy de agradecer.
Suculento… ¿vendrá de “suc”*? 😉
Si alguien se atreve a probarlo, mientras degustaba los de las foto, me preguntaba cómo le quedaría un puntito de canela a este guiso… sólo un puntito.
Notas:
*Rochos: la grafía correcta en valenciano, es “rojos”, pero como sé que me leéis desde fuera de Valencia, me he tomado la libertad de escribirlo como suena, a la manera “churra”, que es lo que soy. Así es como denominan vulgarmente a las gambas rojas, como las pediríais en el mercado.
*”Suc”, en valenciano, significa zumo… pero también es la raíz del verbo “sucar”, que equivale a “mojar pan”.
Para mis amigos fotógrafos: lo sé, esto va de mal en peor…
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