La asignatura que más me costó aprobar en la universidad fue el valenciano. A mis compañeros les sorprendía y no paraban de repetirme: “¿cómo puede ser? si se entiende todo”. Mi nulidad se debía a que nunca lo había escuchado en mi entorno y, por tanto, había un montón de palabras cotidianas que no me sonaban a nada. Pero, además, en la mitad que creía entender…
Moncada, años 80-90…
Llego a la cafetería de la facultad. Está a tope. Veo una mesa con gente de mi clase, me siento. Pongo la oreja. Están hablando de películas en cartelera. Alguien comenta sobre una a la que yo había ya echado el ojo:
– Voy a verla.
Varios contestan:
– Yo también.
Y, claro, me sumo:
– A mí también me apetece un montón, ¿cuándo vais?
Todos se giran a la vez. Me miran muy raro y me contestan:
– Ya la hemos visto.
Partiendo de la premisa de que la gente de mi clase era muy maja, descarté que me estuvieran haciendo el vacío y exploré otras posibilidades. Investigué… y, aunque no a la primera, lo entendí todo.
Conversación de besuga
Cuando alguien dijo ‘Vaig vore la pel·licula tal’, lo traduje literalmente: ‘Voy ver la película tal”. Y, encima, mi cerebro (castellano pensante) le añadió una “a” para darle sentido. De manera que yo entendí: “voy a ver”. Prueba superada.
La traducción literal era correcta. Pero iba muy desencaminada: “Vaig” significa “voy” y “vore”, “ver”. Pero “vaig + infinitivo” es una forma perifrástica. Y no la castellana, que indica futuro (a la que recurría mi cerebro). Sino la valenciana del indefinido, que se refiere al pasado. Es decir, significa “vi”. Y la usan continuamente: “vaig anar” (fui), “vaig dinar” (comí), “vaig sopar” (cené), “vaig dir” (dije), etc.
Por supuesto que me miraron raro. Tuve suerte de que no le sacaran punta al asunto. Mucha. Porque eran muy, muy ocurrentes y el tema hubiera dado de sí. Y es que la conversación que realmente tuvo lugar, traducida convenientemente, fue:
– Vi la película.
– Yo también (la vi).
– Yo también (la vi).
– Yo también (la vi).
– A mí me apetece un montón, ¿cuándo vais?
¡Ay! ¡Cuánto he costado de criar!
Curiosidad: cuando en valenciano usan ‘vaig anar’ están diciendo ‘fui’. Sin embargo, cuando se expresan en castellano prácticamente nunca utilizan el pretérito perfecto simple o indefinido (fui). En su lugar, tiran del pretérito perfecto compuesto (‘he ido’). Intuyo que es una traducción formal subconsciente que les lleva de una forma perifrástica a una forma compuesta… ahí lo dejo, para amantes de la filología.
Foto principal de Cyril Saulnier, obtenida en Unsplash, con filtro añadido de envejecimiento de imagen.
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