Es un plato muy lucido que le agradezco inmensamente a mi amigo más sibarita, Pep Ramada, por lanzarme la idea y el reto. Hasta ahora he probado dos variantes… pero vendrán más.
Procedimiento básico
Necesitas pechugas enteras y un cuchillo de los buenos. Realiza cortes perpendiculares, sin llegar hasta el final. El objetivo es dejar “páginas” para colocar entre ellas lo que se te ocurra y, después, al horno, más o menos media hora (si los ingredientes que vas a añadir requieren muy poca cocción, deberías introducirlos cuando la pechuga ya esté más cocinada).

Con bacon ahumado
Para esta versión elegí bacon ahumado con madera de haya y lo aderecé con una mezcla un poco al tuntún: anacardos machacados, miel de romero, vino tinto… y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra de Sant Mateu (Castellón).
El bacon lo corté en trozos más o menos del tamaño de la pechuga, pero con margen para que las lonchas sobresalieran un poco. Luego lo impregné con la mezcla anterior, lo metí en el horno a 180-200 grados y lo dejé media hora larga (de vez en cuando lo abría para regarlo con el aderezo).

Pechugas precolombinas
Esta versión sólo incluyó ingredientes no procedentes de las Américas, de ahí su nombre. Elegí cebolla y manzana, en lonchas finas y lo decoré con zanahoria. El aderezo, en este caso, incluyó una emulsión de jerez, miel de naranjo y aceite de oliva virgen extra (metí los líquidos en un bote que tenía un culillo de miel y lo agité). Después añadí una hoja de laurel, unas bolitas de pimienta negra y un poco de sal. Además, a media cocción decidí espolvorear un poco de pimentón dulce, para darle más color.
Estuvo en el horno más de media hora a 180-200 grados, y lo regué más o menos cada 15 minutos. Al final, como se me quemaron un poco los bordes de la cebolla y la manzana, los recorté con unas tijeras (y lo dejé un poco más para que se terminaran de cocinar las pechugas y, de paso, los bordes adquirieran un tono convincente).
La receta original proponía rellenar las pechugas con una pasta de queso tipo Philadelphia… pero a mí no me van los lácteos (si a ti sí, ¿te las imaginas con queso azul?). Si quieres, puedes ver el vídeo de la receta original (Hasselback Chicken) en la que me inspiré. Ahora mismo tengo en la cabeza una versión más sencilla: ajo, perejil, limón, almendritas… ¿y a tí? ¿qué se te ocurre?
No hay comentarios