Dime tu serie de la infancia y te diré de qué generación eres: ¿Mazinger Z?, ¿Heidi?, ¿Candy-Candy?, ¿Oliver y Benji? ¿Pocoyó?… Cuando se emite, el público frente a la tele es muy variado: una niña de dos años, otra de siete, un adolescente, 15, una joven 23, un hombre 47… lo reciben y procesan de forma muy distinta. Nos guste o no, construimos la realidad con nuestro aprendizaje. Nuestras experiencias y conocimientos conforman nuestra forma de entender y valorar. Normalizan. Ese proceso continuo nos aleja del resto de generaciones.

Si odias a Orzowei es porque te lo impusieron con alevosía, tras desprogramar a Mazinger Z. Sin embargo, su novela probablemente hizo soñar a toda una generación. Disney siempre ha estado ahí. Por eso resulta fascinante observar cómo han ido evolucionando sus princesas.

Blancanieves, Cenicienta y la Bella Durmiente

Las princesas de 1937, 1950 y 1959. Pobrecillas. Desvalidas. Su desgraciado destino no depende de sus decisiones. ¿Te habías parado a pensar en que sólo conocemos el nombre de una de ellas? La última de esta tanda: Aurora, más conocida como la Bella Durmiente.

“Eso es cosa de mujeres, tú agarra otras tijeras” (1’30”)

A Blancanieves la quiere matar su malvada madrastra mientras su padre está en Babia. Cenicienta es esclavizada por la avariciosa viuda de su padre que, aunque no estuvo pendiente de ella ni procuró su seguridad futura, la quiso mucho. Y a Aurora, que tiene la fortuna de tener unos amantísimos padres, va y resulta que la aíslan de tal forma de los peligros que su ingenuidad la lleva al desastre.

Todas tienen en común la ausencia de amigos y su inutilidad para salir adelante en la vida por sí mismas. Pero todas tienen un final feliz porque aparece su príncipe azul y las salva. Chicas, ¡a por vuestro príncipe!

La Sirenita Ariel

En 1989 no solo cayó el Muro de Berlín. También conocimos a la díscola hija pequeña del rey de los mares, huérfana de madre. Se resiste a cumplir las normas que acatan el resto de sus hermanas. Se enamora de un ser de otro mundo y se lanza a lo loco a por su objetivo. Por el camino paga el precio de su temeridad y a punto está de perderlo todo. Pero es una película Disney.

Aquí vemos el reconocimiento a la posibilidad de oponerse a lo establecido. Eso sí, atravesando un camino plagado de peligros y a cambio de pagar un alto precio y de renunciar a mucho. ¿Y si el principito le hubiera salido rana? Niñas, antes de dar ese paso, pensáoslo mucho.

Ariel asi cambia el cuento de las princesas disney

Bella, sin más

Muy atractiva, pero también incomprendida. La sociedad de su tiempo no entiende que se dedique a leer cuando podría estar fabricándole hijos a Gastón. Solo la mira bien el viejo judío de la librería. Es cierto que es su mejor cliente, pero regalarle un libro prueba esa amistad.

A Disney le sigue costando mostrar figuras maternas. De la madre de Bella no sabemos absolutamente nada. Ni siquiera una mirada rápida a un retrato. La cría su padre, pero es ella quien cuida de él, que viene a estar en las nubes constantemente.

Bella lo tiene claro. Muy claro. No le interesan los chicos ni el matrimonio. Ella quiere aprender y conocer mundo. Pero tendrá que cambiar de planes. Y finalmente, reducido su universo, a pesar de lo fea que es la bestia, cae rendida a sus encantos porque la belleza está en el interior. ¿La factoría Disney se siente culpable de habernos creado unas expectativas tan elevadas? ¿Nos están diciendo que no pretendamos que sea perfecto?

Revisando la historia al final de una era

Pocahontas (1995) fue la última princesa del siglo XX. Se basó parcialmente en la historia de una indígena llamada Matoaka y apodada traviesa (que es lo que viene a significar el nombre de esta princesa, Pocahontas).

Pionera en muchos aspectos estéticos. La protagonista ya no era pálida. Se muestra una pareja interracial. Y el experimento de inspirarse en la modelo internacional Naomi Campbell y en el actor Mel Gibson cosechó un éxito rotundo en taquilla, pero no especialmente entre el público infantil. El guíón da para pensar, pero resulta complejo para instruir.

Y llega Mulán a cerrar el milenio. Pero ya no es princesa. Y la lía parda. Esa niña consentida por su padre, a quien su madre reprende para que se comporte como es debido, presenta una novedad: tiene una abuela que está de vuelta de todo. Reclutan a su progenitor, ya lisiado en otra guerra, y, ante sus protestas, es puesta en su sitio por primera vez en su vida. La regañina llega tarde y, tras implorar a sus nada comprensivos ancestros, huye.

Se hace pasar por un hombre, pero no da la talla y la expulsan. Sin nada que perder, demuestra su valía y acata la disciplina hasta tal punto que termina siendo la mejor. Salvar la vida a su regimiento no le da suficientes galones como para que, cuando se descubre el pastel, la acepten como es. Solo para que le perdonen la vida por su alta traición contra lo establecido e indiscutible.

Sin embargo, algo ha ocurrido: sus compañeros saben que pueden confiar en ella. Cuando China ya ha sido derrotada, dejan a un lado sus prejuicios y consienten en travestirse. El mismísimo emperador se postra ante Mulán y le ofrece un cargo vitalicio que nadie habría osado rechazar… salvo ella, que regresa a casa. Recibe el perdón (la comprensión y el reconocimiento) de su padre, el cariño atemorizado de su madre y la recomendación práctica de la abuela: ¡que no se te escape tu capitán!

El acelerado tercer milenio

En 2009 conocemos a la primera princesa de color: Tiana. También la primera que se encontró con un príncipe crápula y la única que se transformó en rana. Esta vez el malo, malísimo, para variar, es un hombre y la bruja es buena. Una infancia dura dispara su tesón y diseña su destino. Tiene madre, pero en la línea de Mulán, solo aporta cariño y protección. El estímulo lo pone papá, su modelo.

Un año después, Rapunzel le termina de dar la vuelta al cuento. Sí, vive encerrada, engañada y explotada. No sabe hacer nada. Pero sueña. Se alía con los malos, empezando por su novio ladrón. El título, ‘Enredados’ ya anuncia que habrá varios personajes bajo el foco. Los malos, salvo la bruja malísima, no son tan malos. Y la que resulta ser princesa redime al bandido.

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Mujer al mando

En 2012 vemos la primera película Disney (co) dirigida por una mujer: ‘Brave’. Es curioso que fuera traducida como ‘Valiente’ en América Latina y como ‘Indomable’ en España. A pesar de que desde el minuto uno Mérida se opone frontalmente al matrimonio, recuerdo perfectamente los comentarios en la sala del cine cada vez que aparecía una potencial contraparte masculina: “Va a ser ese el principito… ya tardaba”.

Mérida tiene una madre inteligente, bella y respetada, la más poderosa y tangible de las que hemos conocido hasta el momento. Pero no concibe la idea de que su hija no necesite un consorte. Mérida es sacada a subasta y los clanes vecinos presentan candidatos. Pierden el tiempo. Atrapada en un vestido que es imposible no pisarse, mientras ellos se desenvuelven cómodamente con faldas por encima de las rodillas, los derrota a todos.

Su padre es un gran líder guerrero, el más valiente, fuerte y cariñoso. Pero no, no hay príncipe que valga. Y por eso casi nos pasa desapercibida otra novedad importante: la princesa tiene hermanos. Muy simpáticos y muy pequeños. No compiten con ella, la admiran. Y, más importante, es la historia de una relación madre-hija. Mérida ama y admira a su madre, a quien considera su modelo y a quien se enfrenta para evolucionar.

Entre mujeres anda el juego

Frozen, en 2013, pone otra puntilla. Dos princesas protagonizan la cinta. La mayor, reina, y la menor, princesa. Ambas huérfanas. El mundo interior de Elsa es complejo, nos muestran sus miedos, pero no su interés por el romance. Ana, en cambio, es de poco reflexionar: puro amor… e ingenuidad.

Qué momento tan Disney cuando Ana conoce a su apuesto pretendiente. Se enamoran a la luz de la luna… ¡es tan tierno! Lástima que todo fuera mentira. Chicas, ¡cuidadín! Pero, tranquilas, nuestra fuerza está en nosotras, en nuestra unión. El beso de amor verdadero funciona porque existe el amor verdadero. Y el de tu hermana lo es.

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