Llevas gafas. O puestas o listas para calzártelas y coger el autobús correcto, conducir, ver la tele, encontrar los productos en el supermercado… Si eres miope es porque la configuración física que heredaste comprime, más o menos ligeramente, tus globos oculares. Por eso, como careces de la forma esférica estándar, tienes problemas para enfocar de lejos. No todo son pegas, hay cosas que solo nos pasan si somo miopes. He hecho una lista de su lado bueno, ¿añadirías más ventajas?
Atención, si no eres miope, te sugiero echar un vistazo a este enlace, que muestra cómo vemos los miopes. Antes, para ponerte en nuestro lugar, o después de leer el resto del texto, para averiguar cómo de lejos estás. Como prefieras.
1. Reconocemos a la gente de lejos por su forma de moverse
Hasta que conociste tu problema y le pusiste remedio, seguro que alguna vez te cruzaste con alguien conocido y le dejaste un mal recuerdo, porque no te diste ni cuenta. Pero también, aprendiste a fijarte en otras cosas para reconocer a las personas: su forma de caminar, de mover las manos… sus gestos te permiten reconocerles aunque no les veas la cara, ¿a que sí?
2. Podemos ver la superluna cualquier mes del año
Los miopes no necesitamos esperar a que la luna llegue a ese punto de su ciclo en el que está más cerca y más luminosa, cada no sé cuántas décadas. Cualquier día de luna llena nos basta con quitarnos las lentes para admirar una esfera enorme (porque al no poder enfocarla, la luz “crece”) y, además, absolutamente perfecta. Sin cráteres ni manchas que la empañen. Si te vuelves a poner las gafas, no puedes evitar sentir una cierta lástima por aquellos que, con su perfecta visión, no pueden apreciar esa maravilla, ¿verdad?

Autor: Ben_Kerckx. Origen: Pixabay
3. Somos más hábiles reconociendo escritura manual
Si antes de llevar gafas pasaste por las últimas filas del aula, es seguro que has tenido que copiar del de al lado cada vez que el docente escribía algo interesante en la pizarra. Además del beneficioso ejercicio para tu cuello y del compadreo que generó ese roce con tu vecino o vecina, adquiriste una habilidad especial para leer la caligrafía ajena. Por eso ahora eres capaz de leer, mejor que la mayoría, lo que pone en la receta que te ha dado el médico, ¿me equivoco?
4. Los castillos de fuegos artificiales son explosiones de color inimaginables
Como en el caso de la luna, los fuegos artificiales vistos con miopía son indescriptibles explosiones de color en la oscuridad. Surgen de la nada (porque no ves subir el cohete) y se desparraman a lo grande. No se puede contar. Solo puedes comprenderlo si te pones las gafas en ese momento y, zas, desaparece la explosión y la forma de colores en el aire. Apenas puedes vislumbrar unos puntitos de luz dispersos. Deberían inventar unas gafas para que todos pudieran ser miopes, al menos un momento.
5. Contamos con un accesorio que nos permite expresar nuestra personalidad y estilo.
Las gafas. En plural. Porque no puedes tener solo un par. Necesitas como mínimo dos (para conducir) o tres (para prevenir catástrofes). Eso te lleva a un complemento de tu estilo personal, una extensión de tu personalidad y una posibilidad de renovarte. Es increíble cuánto puedes cambiar según elijas la montura, su color, su estilo, su material… Yo tengo un amigo miope que combina sus gafas con sus corbatas. Y, oye, tiene su gracia.

Autor: Alexas_Fotos. Origen: Pixabay
6. Tenemos una mirada más sexy
Los miopes tenemos una mirada bonita y seductora. Quizá sea porque más allá de tres metros todo se vuelve borroso, así que nos concentramos en lo que sí podemos ver y eso resulta atractivo para quienes están frente a nosotros, que perciben y valoran nuestro esfuerzo (quizá, solo quizá, porque lo malinterpretan). No sé, pero he comprobado que las personas que conozco con una mirada más sugerente, oh sorpresa, son miopes, ¿a ti no te lo han dicho nunca?
7. Superpoder de visión microscópica
Vemos lo que otros no ven. Me refiero a un mundo que para los de visión competente no existe, salvo que usen una lupa. Nosotros la llevamos incorporada. Esto tiene pegas cuando intentas demostrar que en tu plato hay un insecto, porque no todo el mundo puede contarle las patas y distinguir sus antenas. Pero es un superpoder a largo plazo: cuando nuestros contemporáneos comienzan a sufrir presbicia, nosotros empezamos a corregir nuestra miopía y tardamos mucho más en necesitar corrección. Ya verás qué poder sientes cuando toda tu pandilla (salvo tú) necesite unas gafas para leer la carta de tapas del bar donde os habéis sentado.
Imagen de portada CC0 Public Domain. Obtenida en Pixabay. Autor identificado como “947051”.
He estado buscando información ya que hoy me diagnosticaron con miopía
Hola muchas gracias por escribir esto hace unos días el oftalmólogo me dijo que soy miope, este texto me ayuda a ver las cosas buenas