Seguro que más de una vez has pensado que te hubiera ido bien heredar un físico más agraciado. Las personas guapas son más agradables a la vista. Y sí, es verdad, a priori despiertan, en general, una cierta simpatía. Así que, ¿por qué no desear más?

Pero cuando más inteligentes somos, es decir, en nuestra más tierna infancia, lo tenemos clarísimo: la belleza física “clásica” no es tan importante, lo que nos gusta es la persona.

Luego, con la edad del pavo se nos nubla la mente y nos asaltan los complejos. Por alguna razón, bioquímica o cultural, queremos uniformizarnos en relación a una supuesta belleza estándard (como si no estuviera sujeta a modas). Y, claro, ya puestos a elegir, preferimos estar por encima de la media. Cada una de nuestras “imperfecciones” nos molesta. Es más, o sí o sí, nos vemos fatal.

No solo eso. Seleccionamos (o simplemente aspiramos a) a una pareja de buen ver. Porque a la mayoría nos gusta ir junto a alguien guapo. Y no porque queramos que se nos pegue. Es por simple inseguridad. Nos sube la autoestima. Es curioso, de jóvenes todos estamos estupendos pero la mayoría solo lo reconocemos con el paso del tiempo.

Es verdad que hay quien no lo supera nunca. Pero, en general, la vida nos acaba demostrando que teníamos razón desde el principio: lo que nos gustan son las personas. Su físico da un poco igual. ¿Quieres pruebas? Responde con sinceridad a estas preguntas:

  • Ante una pareja ‘desigual’, ¿te has preguntado qué interés oculto la explica? Todos tenemos momentos de flaqueza, no desesperes.
  • ¿Eso que te hace sonreír cuando recuerdas a una persona es precisamente ese rasgo “imperfecto” que la distingue del resto? Vamos bien.
  • ¿Al final de Cyrano de Bergerac su nariz te daba igual?

 

 

  • ¿Y qué me dices de Muriel?

 

Reconócelo. El grado de atractivo físico convencional (que oscila con las modas, no lo olvidemos) no tiene nada que ver con el que se despierta en ti. Te ha pasado. Y entonces no es que te de igual su físico, es que su físico te gusta porque pertenece a esa persona. Esto es así. Porque el físico es importante pero, sobre todo, porque son nuestras “imperfecciones” lo que nos distingue.

Así que si alguien dice (con sinceridad) que tiene unos gustos concretos sobre el color de pelo o de los ojos, que prefiere un cuerpo así o asá… o está pensando en alguien en concreto o es que nunca se ha enamorado, me apuesto algo.

Reconócelo…