Me encantan las redes sociales. La oportunidad que nos brindan para mantenernos en contacto y contarnos cosas a las personas que nos conocemos mucho, pero nos reunimos poco.

También descubrir que ahí afuera hay personas con vocación objetiva, que me ofrecen otro punto de vista, nueva información… Es fascinante conocer las opiniones, sensaciones o reflexiones de personas con las que jamás coincidiré cara a cara.

Y, por supuesto, leer a esa increíble cantidad de personas ingeniosas que a todo le sacan punta y nos arrancan una sonrisa. Cuando no una carcajada.

Letrina para vómitos

Y luego están los trols. Esas personas destructivas que no leen, pero afirman que el contenido de un artículo es deleznable y, a partir de ahí, denigran al autor (autora, en este caso). Lo hacen a todos los niveles imaginables, pero haciendo hincapié en el plano personal.

Eso fue lo que me encontré ayer, en respuesta al tuit de la periodista Teresa Domínguez, redactora jefa de Sucesos y Tribunales, que compartía su impresión sobre la evolución de la violencia de género en el artículo ‘Envalentonar a la bestia’, publicado en el periódico en el que trabaja: ‘Levante’.

Generó cientos de comentarios (invito a leer unos cuantos). Pero, atención, el enlace que acompañaba, para acceder a la noticia, solo estaba abierto para suscriptores.

No sé a los demás, pero a mí algo me dice que una persona que se suscribe a un medio de comunicación lo hace para estar bien informada. Es más, se me antoja probable que esté suscrita a más de uno. Siguiendo con la estadística, también creo altamente improbable* que una persona bien informada utilice estas formas o estos argumentos para expresar su opinión.

Como le respondí a @puro_grito, a un tuit que ya no puedo leer porque me ha bloqueado, su desprecio me honra:

He accedido desde otra cuenta para capturar esta imagen. De paso, leer su último vómito.

 

* El 1% de margen de error lo achaco a que cualquiera puede tener un mal día, somos humanos.

 

Imagen principal: Imagen de Deedster en Pixabay