Esta no va a ser una Navidad cualquiera. Echaremos de menos muchos reencuentros, reuniones, abrazos y brindis. También los atracones, los villancicos, las discusiones y reconciliaciones que conllevan estas fiestas. Incluso las miradas perdidas a los huecos que nos han ido dejando los años… la incertidumbre nos atenaza.
Nos las hemos visto peores
Hay momentos tan duros que el suelo se abre bajo nuestros pies y nuestro corazón se parte en pedazos en un instante congelado. Aún duelen, pero el tiempo nos ha demostrado que la luz ha vuelto a brillar y también a nublarse muchas veces.
Sin duda, también mejores
Ahora es el momento de abrir el cofre de los recuerdos atesorados. Imborrables y tiernos. Los que nos acarician el alma y nos empujan a sonreír.
Estas Navidades, aunque no nos gusten, así son y permanecerán en nuestra memoria. Pero pasarán y llegarán otras. Las próximas las recibiremos con más ganas que nunca. Apuesto a que las disfrutaremos más. Y, sobre todo, nos proporcionarán nuevas reliquias, únicas y preciosas, para atesorar en nuestro rincón íntimo de recuerdos entrañables.
Con aséptica distancia, pero desde el calor y cariño de mi fortín particular, brindo y os deseo…
¡Feliz Navidad!

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